Seguro ya escuchaste hablar de ChatGPT Ads, la nueva publicidad dentro de ChatGPT, y te estás preguntando si vale la pena meter presupuesto ahí.
Es una pregunta lógica: antes de invertir en cualquier canal nuevo, lo primero que hay que saber es cómo son realmente los anuncios y si ChatGPT los ubica bien.

El problema es que, si te lanzas a probar ChatGPT Ads sin saber cómo funciona la segmentación puertas adentro, puedes terminar pagando por un anuncio que le aparece a cualquiera, menos a la persona que de verdad está buscando lo que vendes.
Y ese es justamente el riesgo: gastar en un canal que todavía es una caja negra para la mayoría.
Por eso hice la prueba yo misma: metí a ChatGPT en dos conversaciones reales, muy distintas entre sí, para ver exactamente qué anuncios me disparaba y qué tan bien (o mal) los ubicaba.
Esto es lo que encontré, para que puedas decidir con información real si ChatGPT Ads es o no una buena inversión para tu negocio ahora mismo.
En este artículo vas a encontrar:
Básicamente, ChatGPT Ads es lo más parecido que vi en mi vida a nuestro viejo y querido banner de toda la vida: se parece muchísimo a esas campañas de display que hacíamos en Google hace ya muchos años. La diferencia es que este anuncio aparece al final de una conversación con ChatGPT, después de que la IA te haya respondido.
Eso sí, no siempre salta a la primera: en mi caso tardó un poco en aparecer. Te voy a mostrar dos ejemplos para que veas.
El primer ejemplo lo hice con un nicho que invierte mucho en Google Ads: las gestorías que ayudan a tramitar la nacionalidad española.
Siento que este tipo de negocio tiene un montón de potencial en ChatGPT, porque los trámites son complicados y cuesta mucho entenderlos.
Por eso uno siempre termina tirando de ChatGPT, que básicamente interpreta toda la información que hay en las webs oficiales del gobierno.
Empecé con una pregunta muy general, y ahí no me disparó ningún anuncio, lo cual me parece bien.
Me contó las vías que existen: por residencia, por ser hijo de español, por matrimonio con español o por descendencia, los abuelos españoles, que es algo de lo que ahora se habla mucho.

Y me pareció bueno que, para seguir, me hiciera preguntas clave como en qué país resido o de qué nacionalidad soy.
Le di toda la información sobre mí, inventada (yo ya soy española desde hace rato, pero bueno): le dije que llevaba dos años como estudiante, que soy argentina y que tengo abuelos españoles.
Es una situación típica y confusa, porque venir como estudiante no da derecho a la nacionalidad, pero tener un abuelo español sí.
Ahí estaba, intentando que alguna gestoría me hiciera saltar algún anuncio interesante. ChatGPT me siguió preguntando y ayudándome con toda esta investigación, que la verdad es espectacular. Y fue justo ahí donde me apareció el primer anuncio.
Y aquí tengo que decirlo: el anuncio no fue nada relevante para lo que estaba buscando. A esto, por decirlo de alguna manera, le falta un hervor. Si ahí me hubieran puesto el anuncio de una gestoría, hubiera estado buenísimo, porque al final es un lugar excelente para poner un banner.
Pero no: me apareció la publicidad de una formación online que, como decíamos en Argentina, era mi abuela plancha resorte. Es decir, no tenía nada que ver con lo que yo estaba preguntando, una publicidad totalmente ajena a la búsqueda que estaba haciendo.
Ahí puede haber dos fallos. El primero es del publicista que puso este anuncio: en la configuración de la campaña hay una parte muy específica sobre para qué búsquedas queremos ser relevantes, y si no la trabajamos bien, el anuncio nos va a aparecer en cualquier sitio.
El segundo fallo tiene que ver con nosotros: las páginas web tienen que estar muy, muy bien preparadas para que la IA las entienda. Esto me parece clave, y creo que todavía muy pocas empresas lo están trabajando hoy en día.

Esta vez la intención de compra no era nada clara: simplemente quería informarme sobre el tema.
Le pregunté qué tenía que ver la nueva publicidad de OpenAI con la decisión de su dueño de no salir a bolsa, por miedo a que terminemos todos como en Terminator 2.

Es un tema muy de estos días, y sobre todo quería ver qué fuentes citaba ChatGPT para enriquecer un poco mi análisis. Me llamó la atención que dio una explicación bastante buena, y ahí sí me disparó publicidad: primero un anuncio, y después dos.
El primero era de Coursera, con cursos vinculados a marketing digital e IA. Ahí yo sería público objetivo de Coursera, aunque mi intención de compra no tenía nada que ver con lo que estaba buscando.
Es cierto que alguien interesado en ese tema puede terminar interesándose también por un curso de Coursera.

Seguí preguntando cómo funciona todo esto, y en algún momento la conversación derivó hacia la monetización por newsletter. Ahí me apareció el anuncio de una persona que ofrece servicios para ayudar a que las newsletters realmente ganen dinero.
Este lo veo un poco más forzado. Es cierto que yo estaba preguntando por monetización, y esa es justamente la correlación: la palabra monetización fue lo que usó la inteligencia artificial para traer este anuncio.
Pero yo estaba preguntando por la monetización de una empresa gigante como GPT, su salida a bolsa y todo ese contexto, no por la de un pequeño emprendedor. Ahí el match no es tan grande, aunque está bueno que ChatGPT te vaya contando por qué te ofrece cada anuncio.
El tema de newsletter, la verdad, no era para nada lo que yo estaba buscando en esa conversación.

Mi conclusión, después de estas dos pruebas, es que esto está muy verde todavía, pero tiene un potencial increíble. Y lo tiene porque ChatGPT Ads es como una mezcla de lo mejor de dos mundos: lo mejor de la publicidad en Google y lo mejor de la publicidad en Meta, en las redes sociales.
Por un lado, ChatGPT sabe exactamente cuál es tu intención de búsqueda: qué producto o servicio estás buscando, qué es lo que necesitas en ese momento. Por otro lado, sabe todo de ti, igual que lo saben las redes sociales, igual que sabe el señor Zuckerberg.
Meta sabe qué te gusta, qué no te gusta, qué tipo de persona sigues, cuáles son tus intereses: básicamente, tu comportamiento en esa red social hace que sepa un montón de cosas de ti y pueda poner enfrente de tu nariz anuncios que sabe que te van a interesar. Y esto también lo sabe ChatGPT, porque sabe muchísimas cosas sobre ti.
Pero a todo esto hay que sumarle que, cuando vas a buscar, lo haces en exactamente la misma plataforma donde después aparece el anuncio. Ahí veo mucho, mucho potencial, y le tengo mucha fe al futuro de ChatGPT Ads.

Eso sí, ahora mismo todavía estamos en pañales, y las cosas, para que salgan bien, como siempre, hay que hacerlas bien. Como viste en mis dos pruebas, ChatGPT no siempre ubica bien los anuncios todavía: a veces acierta con la intención de búsqueda, y otras veces el match es forzado o directamente no tiene nada que ver.
Mi respuesta honesta sobre si son buena inversión ahora mismo: depende de dos cosas que no dependen de ChatGPT, sino de ti. Depende de que el publicista trabaje bien para qué búsquedas quiere ser relevante, y depende de que tu web esté muy, muy bien preparada para que la IA la entienda.
Sin eso, tu anuncio le va a aparecer a cualquiera, como me pasó a mí con esa formación online que no tenía nada que ver con lo que estaba buscando.
Esto recién empieza, y las empresas que se preparen ahora, con su web lista para la IA y con una estrategia clara detrás, van a tener ventaja cuando ChatGPT Ads termine de madurar en España. Si quieres saber si tu negocio está en condiciones de invertir ahí, o cómo dejar tu web lista para este canal, podemos verlo juntos en una sesión.

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